Pérdidas... la amiga Trina...
Lo sabía, su voz se entrecortó, sentí como tomó aire y me contó que Trina había muerto… me quedé callada, le pregunté si fue en la clínica o en su casa, me respondió y nuevamente silencio. Le pregunté si estaba con Juan (su esposo), me dijo que sí, volvió a aspirar profundo y me dijo chao…
Ella era la amiga de la que hablaba en mi post: Saber o no saber ¿qué prefieres?
El domingo pasado la habían ingresado a cuidados intensivos desde emergencias (no había podido pararse por sí sola esa mañana en su casa). El médico informó que no había mucho que pudiese hacer más que estabilizarla… que su hígado había muerto…
El lunes ya permitían visitas, estaba muy hinchada pero podía hablar, necesitaba transfusiones de sangre pero su coagulación no lo permitía.
Pidió hablar con sus chamos, espero que haya hablado con el menor y le haya explicado lo que iba a pasar, pues el silencio y la negación en esa casa fue una constante estos recientes meses (ojo, no estoy juzgando tal reacción, yo no imagino vivir algo así y no sabría qué hacer…). Los chicos grandes no querían ver lo que pasaba y el pequeño no sabía nada… finalmente imagino que Juan le habrá dicho a Trina el tiempo que le habían pronosticado…
El problema es que el organismo de Trina no se dio por enterado de esos meses y la pidieron antes de lo pensado allá arriba…
En fin, mi cara cambió el semblante, me duele lo pronto y la forma de su partida, me duele imaginar a sus hijos y esposo sin ella, me duele imaginar a sus amigos (entre ellos mis padres) sin su maravillosa presencia…
Se que está en un mejor lugar… pero igual pega duro…
Sin duda, los amigos duelen, no importa la edad, no importa nada, los amigos son familia, familia incluso más real que la de sangre... pues a ellos los eliges






Su nombre es Anna Valentina y es una belleza en miniatura que el 04 de abril cumplirá su primer añito de vida... la sorpresa de que sería responsable de ella luego de sus padres me la dio Serena (su mamá) por teléfono en pleno concierto de Ricky Martín...




