9 jun. 2006

Dime cómo lees y te diré si te presto o no mis libros

En estos días nos pusimos a hablar en la oficina sobre la forma en la que leemos un libro… la pregunta es bastante sencilla pero te asombras al escuchar las miles de mañas que pueden tener quienes te rodean…

Un amigo de una amiga, hace anotaciones en todos los espacios vacíos de las páginas, tanto que lo convierte en una especie de diario, obviamente no le puedes pedir nada que tenga en la biblioteca… o esperar unos 30 años para que esas anotaciones caduquen.

Una amiga de un amigo piensa que al prestar libros te quitas sabiduría ¿?

Hay quienes le pasan una línea o resaltan con color las frases que le llamaron la atención, o las que investigarán, o las que les tocó alguna fibra, o las que deben recordar, o las que le harán ganar una apuesta... en fin, no me gusta leerlos porque me concentro más en adivinar cuál habrá sido la situación por la que estaba pasando quien me lo prestó que en el libro en sí.

En mi caso confieso que soy una ladilla, nunca abro el libro más de 45º, no doblo las hojas, no hago anotaciones… con decirte que incluso soy de las que en la librería escoge el libro viendo que las puntas estén sin magulladuras. Cuando tengo que estudiarlos les saco fotocopia para poder usar sin culpa el material. Así que para prestarlos debo hacer un estudio previo a mi decisión…

¿Tú qué maña(s) tienes?

3 comentarios:

Jesús Nieves Montero dijo...

yo empiezo a resaltar como loco, especialmente en color amarillo pero, según las circunstancias o estado de ánimo, he usado verde, fucsia, entre otros...

sabes que maupassant tenía una mania que era escribir en la parte final de los libros un pequeño resumen acerca del contenido del mismo, para no perderse en su inmensa biblioteca...

nos prestarías libros?

(sólo resalto los propios)

jajajajajaja

Monique dijo...

Yo, Monique, suelo leerlos de un solo tirón, pero últimamente me estoy quedando dormida por cansancio.

Si son novelas no las marco ni nada, pero si encuentro una frase célebre la anoto en cualquier papelito para mandarla a Selecciones y ver si algún día me gano el premio de los 100$ por frases célebres.

Si son libros de Autoayuda o de Inglés los resalto en amarillo y luego los releo hasta que internalizo la frase. Ahora mismo estoy leyendo Los Doce Hilos de Oro y debería ser Los Doce Hilos -amarillos- de Oro.

Por cierto que te debo Tus Zonas Erróneas, me lo prestaste en el 97, lo he comprado 3 veces para devolvértelo, y siempre viene un necesitado que está pasando por una tormenta emocional y me lo arrebata... ¡tú has visto!

Ojo, al igual que Jesús, sólo resalto los libros propios.

Fermat, el genio matemático (1601-1665), era otro que escribía al margen de los libros. El enunciado de su último teorema quedó anotado en un margen de su ejemplar de la Aritmética de Diofanto de Alejandría (150 A.C.).

Su anotación añadía que tenía una demostración de que el teorema no tenía solución entera para n>2, pero murió llevándose el secreto a la tumba.

El escribir al margen de un libro sin tener suficiente espacio, sumado a su desorden, hizo que el secreto del teorema no fuera develado por cientos de años. Recientemente, en 1995, Wiles demostró este teorema.

Volviendo a la realidad, ¿cuáles se han leído? recomiéndenme.

Lo que más me gusta en la vida leer es novela científica e histórica, como podrán ver.

Slds

Zaira dijo...

Amiga... no me importa cómo se vean mis libros después de leerlos, aunque al principio los agarro con mucha delicadeza.
Prefiero pensar que el hecho de ver mis libros con hojas ajadas, subrayadas, tapas a la vista "manoseadas" indica que no están en mi biblioteca como ornamento sino que yo misma o alguien ha tenido la oportunidad de leerlos.