24 jul. 2006

Nuestro 1er y 2do día en Quito. Sábado 22 y domingo 23 de julio

Pido disculpas de antemano si algún un ecuatoriano por casualidad lee esta entrada, sólo espero que mi primera impresión cambie en los próximos días...

El sábado no hicimos nada memorable, sólo descansar del ajetreado viaje.

Domingo, 23 de julio
9:00 am. Lobby del hotel: es domingo así que decidimos aprovechar el día para hacer turismo. Le preguntamos a la chica de recepción sobre la vía y transporte recomendable para conocer el monumento "Mitad del Mundo", confiados de la profesión de la chica y fiándonos de su conocimiento de la ciudad (les comento que nos estamos quedando en un hotel 5 estrellas en la zona de negocios de Quito, así que suponemos que mucha gente pregunta por lo mismo que nosotros) nos dejamos llevar por sus instrucciones…
Resulta que la mujer nos quiso enviar para el extremo contrario de nuestro destino, les recuerdo que aquí se habla mi lengua materna (así que no fue una mala traducción), gracias al taxista llegamos a donde realmente debíamos llegar.

10:00 am. Terminal de autobuses: una hora muy particular de viaje nos dejaría en la mitad del mundo… debimos sobreponernos a apretujones, empujones, pisotones, arrecostadera de miembros masculinos y voluptuosidades femeninas, malos olores, entre otros, te pondré un símil: estación Capitolio del Metro de Caracas en horas “pico”. Finalmente llegamos.

11:00 am. Monumento La Mitad del Mundo: una muy interesante y provechosa experiencia.


3:00 pm. Salida de la mitad del mundo: la gente de aquí debe vernos cara de ecuatorianos o deben tener entre sus ancestros a los franceses… no hay manera (hasta ahora) que puedan ayudarnos con las direcciones, no importa nuestra cara de completa ignorancia, sólo alcanzan a nombrar calles y números de autobuses, sin hacer caso a que tenemos abierto un mapa de la ciudad y rogamos que nos indique allí el lugar descrito… así que comenzamos una nueva aventura: llegar al teleférico.

3:20 pm. Parada de autobuses en la mitad del mundo: se repite la experiencia del transporte anterior. Aquí quiero hacer un paréntesis… no entiendo por qué tienen colector, el cual sin importar las 20 personas que están de pie empuja sin cesar cobrando… es tan difícil hacerlo al momento de subir los pasajeros?, aunque usted no lo crea eso es perder el tiempo, y aquí estamos en la verdadera “carrera loca”, prometo que más nunca diré que los caraqueños manejan mal.

4:20 pm. Terminal de autobuses: nos bajamos en el Terminal para tomar otro bus que nos acercaría a nuestro destino. Pensando que era lo correcto, hicimos una cola y esperamos nuestro turno para subir… grasso error, milímetros después de que yo entrara la puerta se cerró dejando a José Antonio fuera, corrí hacia el chofer para pedirle que parara para que se montara… como estamos en la carrera loca eso no era posible… debía esperar bajarme en la próxima estación (les comento que el dinero por completo lo lleva José), le preguntaba ¿pero a qué distancia es eso?, no tengo como pagar, el señor simplemente me ignoraba.
En un semáforo paró y noté que José nunca dejó de correr tras el autobús (como en una película), y al alcanzarlo sólo logré gritarle que me bajaría en siguiente parada. Al hacerlo me dispuse a caminar hacía la dirección en que había visto a José… no lo encontré, llegué caminando hasta la parada en que nos habíamos separado y nada; así que me devolví prácticamente corriendo a la parada en que me había bajado… no me dejaban pasar pues no tenía dinero pero al final del corredor lo vi, junto a dos policías, nos encontramos…
Me explicó que el guión fílmico que le tocó actuar no sólo se limitó a correr una parte tras el transporte, resulta que también (desconociendo la distancia en la que estaba la siguiente parada) paró un taxi al que le dijo “siga a ese autobús amarillo sin preguntar”.

4:45 pm. Terminal: Tomamos el autobús correcto y nos dejó finalmente cerca del teleférico. Hermosa vista de la ciudad que tanto nos ha estado maltratando…

5:00 pm. Teleférico: el “pacheco” se hacía sentir, pero nos dijimos: “hemos estado en el teleférico de Mérida a 0°C y en el del Ávila sin chaqueta”, otro grave error… nunca habíamos sentido tanto frío, ni en Portugal terminando el invierno, ni en Argentina terminando el otoño… NUNCA.
Gracias por la bufanda de algodón que horas antes compré porque me gustaba el color.

8:00 pm. Teleférico: no aguantamos más, lástima que no fuimos correctamente vestidos para la ocasión. La cola para bajar era inmensa, pero por lo menos había más temperatura. No divertimos en la espera gracias a la prueba de resistencia que hizo José: “la señora de atrás terminará abrazándome antes de que lleguemos a la punta o no?”, estuvo bastante cerca pero sólo alcanzó a que la mujer se recostara de su espalda, suponemos que buscando calor humano…
Al llegar abajo, rogamos a todos los santos que conocemos o hemos oído nombrar que nos encontráramos con un buen samaritano que nos describiera cómo llegar al hotel, ¿nuestra sorpresa? apenas salimos el chofer de un autobús nos preguntó hacía donde nos dirigíamos y nos indicó que por 5$ cada uno nos dejaría en la puerta… le dijimos que era muy costoso y sin más ni más nos respondió que lo haría por 2$ los dos… eso fue más curioso que la señora que no respetó el espacio de José…

9:00 pm. Hotel: creo que a José le dio mal de páramo (o un ataque de frío como lo describe él) pues no hay manera que deje de temblar…

En fin, hoy tuvimos grandes experiencias: conocimos la mitad del mundo y vimos una hermosa vista de una ciudad que al igual que Caracas, lamentablemente es opacada por quienes la habitan… sólo espero que esta primera impresión cambie en los próximos días…

1 comentario:

martis dijo...

Evelyncita espero que no les ocurran más cosas locas. Compren algunas ramas, cariaquito morado, tecito fortalecedor de la suerte lo que sea para asegurarse un sano regreso a casa.
Al menos las sesiones del congreso han valido la pena... y lo mejor, ¡ya estuvieron en el fin del mundo y regresaron!