17 oct. 2006

Reflexión durante la cola caraqueña...

Hoy “disfruté” de la cola caraqueña… tenía una reunión de esas que debes llevar tacones y maquillaje y la locación no era cercana a la de una estación del Metro… durante la hora y cuarenta minutos (porque no llovía) que mi carro fue un punto en la autopista me puse a pensar: ¿qué carrizo hago viviendo aquí (en Venezuela) con todos los problemas conocidos y por experimentar que tendré?

Ummmmmmmmm a parte de que la gente que amo está acá, las playas son calientitas, y tengo para escoger entre las de olas o las que parecen piscinas a sólo 3 horas de donde vivo… (ya me olvidé de La Güaira, aunque actualmente me llevaría el mismo tiempo)… entre las arenas rojas llenas de chipichipis o las blancas relucientes; si quiero agarró mis macundales (incluyendo esposo) y me lanzo al pico más alto del mundo… o repito la experiencia y llego (luego 3 días en carro de ida y 3 de vuelta) a través de la selva a Canaíma (no conozco la Gran Sabana aún)…



Puedo ir a tomar un baño de aguas termales cualquier sábado o quedarme en una posada sólo para maravillarme de la fauna que me rodea… el cielo puede estar soleado en un momento y caer la lluvia al otro y retornar el sol junto a un arcoiris cualquier día del año (si, a mi me parece encantador eso)… puedo agarrar una avioneta (ida por vuelta) y descansar en la arena blanca del archipiélago.

Puedo llegar en carro a las dunas y jugar lanzándome dando vueltas por el medio de ellas, puedo ir a comerme unas fresas con crema en un pueblito alemán o junto a la gente que las cosecha en el Jarillo…

Luego pensé: ¿qué carrizo hago entonces en esta ciudad de porquería, la misma que es considerada la más peligrosa e insegura del continente?
Y recordé que cada vez que me levanto por las mañanas si quiero abro la cortina con solo estirar mi brazo y me encuentro con una hermosa montaña… a la que puedo subir y ver de un lado el mar y del otro la ingrata ciudad…

Así que esa pérdida de tiempo se me pasó de una manera más placentera…

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6 comentarios:

sb dijo...

Los que conocemos la distancia, los que por una razòn u otra hemos sido obligados a dejar nuestra patria, sabemos que como la casa propia no hay nada. Cuando acabe esta pesadilla que vive mi paìs, sin duda volverè...

Evelyn dijo...

Muchas gracias SB por pasar por mi cuaderno y dejar tu anotación, espero que se repita.

Respecto a lo que dices: yo estando acá también tengo la esperanza de volver... sabes a lo que me refiero. Ojala te tengamos de vuelta!

Monique dijo...

Eve, ¿ya sabes dónde te tienen que buscar? ¡curda en Choroní!

Chismes tristes:
a) faltan sólo 1.7 Kmts. para poder unir la Autopista del Este con Mariches y no lo hacen.
b) faltan sólo 7 Ktms. para unir la Cota Mil con la Caracas-La Guaira y no lo hacen.

Esta ciudad hace tiempo se merece 2 pisos de autopista. Vendemos 200 mil carros al año y ya no cabemos, amén de que siguen construyendo... y no construyen una p... callecita más... ¡tú has visto!

Hay otras soluciones creativas y excelentes que han impuesto en otras ciudades, como el air metro de Sydney, las calles volantes de Nagoya, así como los entramados de Metro de cualquier ciudad que se precie de importante... aquí estamos en pañales en todo esto.

Hoy estuve 4 horas en cola desde las 12:30 hasta las 8 que llegué a mi casa. Es decir, el 50% del tiempo estuve en cola. Es detestable.

¿Cuándo vamos a Choroní?

Slds

Monique

Miguel Pinto dijo...

Amiga Evelyn, esas eran las cosas que impedían que me fuera de Venezuela, hasta que empecé a pensar en mis hijos y casi automáticamente tomamos la decisión, es verdad, aquí nos hace falta El Avila, las playitas ricas y calenticas, el calorcito tropical, perooo..., si vale la pena el cambio, cuando te puedes ir en bici o caminando a tu casa a las tres de la mañana, sin temer que te vaya a pasar algo, cuando la salud está verdaderamente asegurada, cuando te sientes respetado por la autoridad, cuando la educación es inimitable y el futuro se pinta brillante, sobre todo para los niños, entonces las cosas bonitas de Venezuela pasan a otro plano, porque al final lo que cuenta es simplemente vivir y en Venezuela cada día, esto de vivir se puede menos.

Evelyn dijo...

Miguel ante todo agradezco tu paso por mi cuaderno. Espero que se repita con frecuencia.

Se que tienes razón, que esa es la verdad...pero cuanto duele aceptarla :(

Evelyn dijo...

Monique, tienes toda la razón... es una locura... será que la gente encargada de darle el sí a esos proyectos vuelan en helicóptero todo el tiempo????
Choroní??? cuándo? cómo?